Desde la crisálida

EN ESTE BLOG SE MUESTRAN CREACIONES MÍAS, DE TODAS MIS ETAPAS, Y TEXTOS PROPIOS. Los dibujos y pinturas digitales que se muestran en la Cabecera y en otras partes del Blog (de forma destacada en "FACTOR HUMANO") se pueden conseguir, ampliados en papel en toda su resolución y calidad, contactando conmigo mediante el formulario de contacto o en mi dirección de correo electrónico: hcjosel@gmail.com

FACTOR HUMANO

  En marzo de 2016 di comienzo a una serie de dibujos digitales. La serie incluiría posteriormente también pinturas digitales...

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jueves, 29 de enero de 2026

DE LA EXPLOSIÓN PSICO-CULTURAL A LA ESTABILIDAD

  

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    No saber qué se es —cuál es la naturaleza que te constituye— es problemático, al menos para los seres que han traspasado el punto crítico a partir del cual es posible albergar intuiciones, pensamientos y emociones sobre la cuestión. ¿Qué seres vivos pueden haber atravesado ese umbral? En el caso humano, distintas ramas de la cultura y de la vida cotidiana, en distintos contextos culturales, cuando se las conjuga y se les extrae lo mejor, han podido proporcionar a la persona curiosa y observadora —como podamos ser ustedes o yo, con un adecuado acceso a educación, conocimiento, pero también a experiencias de la propia vida—, una buena y, en muchos aspectos, prodigiosa comprensión de su propia naturaleza; pero, lograda en un penoso devenir, en un proceso vital e histórico plagado de sinsabores. Ese mismo devenir histórico en el futuro podría salvar actuales deficiencias, o continuar sin satisfacer necesidades imperiosas. Como es apreciable, pese a que haya convicciones, posturas y tendencias con buenos valores y loables propósitos y actividades, las injusticias, la codicia, el abuso de poder, las políticas antidemocráticas e insolidarias, el militarismo y la guerra están a la orden del día.

 

Soldados (Dibujo sobre papel)

    ¿En la vida natural y cultural de un elefante salvaje, por ejemplo, se da una tal adaptación al medio natural que suponga una mejor sintonía y un más adecuado conocimiento y experiencia de lo existente que en el caso de un ser humano, afectado por un uso, cuando menos, sesgado de las capacidades cerebrales (mentalidad hipercerebral), y por una dependencia de una cultura hipertrofiada (hipercultura)? ¿Qué habría perdido el ser humano y que habría logrado como consecuencia de su desnaturalización? ¿Habría unas distorsiones mentales y culturales generalizadas y consolidadas? ¿Tales distorsiones se estarían dando desde el paleolítico, afectando, por lo tanto, a todo ser humano actual, pertenezca a la cultura o civilización que sea? ¿O solo afectarían a los seres humanos más civilizados, aquellos, tal vez, que con más empeño han acogido las formas de vida complejas y multitudinarias que surgieron a partir del neolítico? El ser humano se habría alejado del equilibrio natural compartido con las demás especies animales y vegetales, con variable intensidad, desde comunidades casi mimetizadas con la naturaleza hasta comunidades que causan una destructividad considerable. Dicho equilibrio natural, no obstante, incluiría unas deficiencias de partida, como puede ser lo penoso que resulta para muchos seres la heterotropía. Por lo que capacidades como la creatividad transformadora y la búsqueda de respuestas serían muy legítimas, pero habría una falta general de armonización y equilibrio entre lo que se es, lo que se sabe, lo que se siente, lo que se quiere y lo que se puede.

    La humanidad estaría improvisando unas formas de vida en oposición a sí misma y a sus propias capacidades; contra el discurrir vital de los otros seres vivos y contra sus propios intereses existenciales, en contradicción también con su propia naturaleza, que aúna su estatus de animal, sus propensiones artificiales, su deseo de saber, su necesidad de expresarse y la de hallar sentido. Ocurre que no obtiene para sí, ni aporta al conjunto de seres vivos del planeta, los beneficios que pudieran contribuir a un sentido del vivir de cada ser viviente, estando una humanidad que encontrara estabilidad, muy posiblemente capacitada para ello. Estaríamos viviendo, en lo psicológico y lo cultural, las consecuencias de una gran explosión psico-cultural. Una gran explosión en el sentido de desarrollo vertiginoso y con un componente destructor debido a la falta de control sobre la dinámica que conllevaría. Lo cual, estaría desvirtuando nuestra compleja y potencialmente beneficiosa naturaleza. Esta gran explosión estaría emparentada con el Big Bang de la física, con la Explosión Cámbrica de la biología, o con la Explosión Demográfica de la socioeconomía. ¿Qué elementos o factores en estado de explosión compartimos, las personas individualmente y como componentes de diferentes culturas?

    En toda época y lugar habría habido, y habría hoy día, no obstante, ideas, visiones, tendencias o actividades minoritarias o preponderantes, contrarias a la dinámica enormemente destructiva y entrópica en la que nos hemos hallado y nos hallamos inmersas, en mayor o menor medida, las personas. Serían posibles en el tumulto explosivo muchas confluencias colectivas y realizaciones personales. Pero, por efecto de la anómala situación, faltaría una generalización de estos posibles logros que se obtienen, muy a menudo, contra corriente. Probablemente, sea necesario comprender, desde la inteligencia y la sensibilidad —inteligencia y sensibilidad que, como ocurre con tantas otras cosas, a diferencia de lo que se piensa, no dependen tanto de la cantidad como de la adecuación a lo que se trate—, algo fundamental. El ser humano como grupo no viviría en su ser, sino en una mistificación. Habríamos abandonado la vida natural no para abrazar una forma de vida ampliamente consciente, transformadora, potencialmente empática y solidaria, sino que nos hallaríamos en una vorágine que no satisface nuestras capacidades y posibilidades humanas.

 

Aluvión (Óleo)
Aluvión (Óleo)

    ¿Sería necesario, según la hipótesis que manejo, que se propiciara un cambio de estado, desde la violencia explosiva al reposo, desde una dinámica descompensada a una dinámica de estabilidad? Si fuera necesario realizar modificaciones en aras de una estabilización —una vez que se conozcan adecuadamente los factores que estarían interviniendo en esto que estoy denominando explosión psico-cultural—, la solución a la dinámica explosiva no pasaría, por supuesto, por una degradación de la actividad mental y de las formas culturales, como muy erróneamente se podría inferir de una interpretación chapucera. No, habría que tratar la cuestión con una sensibilidad y sabiduría suficientes que condujera a la superación de actuales graves carencias en este sentido.

    ¿Se podrá salir de forma perceptible o imperceptible de una situación que no sería todo lo que se pueda vivir? Porque, sin duda, lo podemos hacer mejor. Pero, téngase en cuenta, se esté de acuerdo o no con lo expresado aquí, que, por desgracia, también se puede hacer peor, mucho peor. Espero que esto último no sea un vaticinio.



JLHC – 23 de Enero 2026

jueves, 16 de marzo de 2023

Una aproximación a la naturaleza de lo existente (3)


 

Cerca del mar
"Cerca del Mar" (Óleo sobre lienzo)



 

Entiendo que en épocas pasadas no había el suficiente conocimiento científico y humanístico de la realidad física, biológica, cultural, etc., que llevara a una convicción sobre nuestra propia naturaleza, pero hoy en día los conocimientos alcanzan sobradamente para ello. Nos es, sin embargo, difícil imaginar cómo pueden ser las experiencias de muchos otros seres vivos. Pero en nuestro caso —como en el caso de otros seres—, desde luego, en tanto que somos como somos, estamos experimentando desde nuestra propia perspectiva esta existencia; existencia que, nosotros, podemos constatar. Personalmente encuentro una prueba de la existencia, precisamente, en el hecho de permanecer siempre en mi perspectiva interna y corporal y, en suma, de constituir un cuerpo con todas las vicisitudes que conlleva, lo que sería indicio de que soy, efectivamente, un organismo vivo que está accediendo a la realidad de la forma natural en que puede hacerlo y, de momento, sólo de esa forma. Y dicha persistente perspectiva me parece que prevalece sobre la faceta onírica, sobre posibles experiencias alucinógenas, experiencias extracorporales cercanas a la muerte, etc.

 

¿Aunque, realmente hacen falta pruebas de la existencia? Como dice José Ferrater Mora en Fundamentos de filosofía:


No necesitamos ni siquiera una garantía de que el mundo existe. Más que escapársenos de las manos, en el curso de excogitaciones filosóficas, el mundo nos acosa, persigue, y hasta agobia.


Según, también, José Ferrater Mora en El ser y la muerte: «Hay varios grados de cesabilidad, desde la pura y simple terminación de la existencia hasta lo que se entiende por “muerte”». Comparemos dos ejemplos de realidades diferentes y como se comportan a la hora de abandonarnos. Un vaso de cristal no sabe nada de sí ni de ninguna otra cosa, según nuestras apreciaciones ni siquiera puede llegar a saber nada de nada. En este primer ejemplo, nuestro vaso está roto. Su vida útil ha acabado, pues no va a ser reparado, ni siquiera va a ser reciclado. Al ser tirado a la basura, con cierta sensación de fastidio de quien eso hace, el vaso roto está siendo desechado. Ni de haber dejado de ser útil, ni de haber sido desechado sabe nada el vaso, pues no tiene ese tipo de capacidades. El camión de la basura lo terminará de triturar y depositará sus restos en un vertedero. El vaso es ahora una serie de fragmentos de cristal esparcidos aquí y allá sin la configuración que consiste en ser un vaso. El vaso ha cesado. En el segundo ejemplo vamos a considerar a una persona. Una persona cualquiera que afronta una enfermedad que podría acabar con su vida y sabe que esta corre grave peligro o puede convencerse de que se acaba. Saberse enfermo o enferma le causará una impresión que tendrá que gestionar. Tendrá que padecer los rigores de la enfermedad y posiblemente del tratamiento. Su ánimo, en adelante, estará determinado por el modo en el que afronte lo que le está pasando. No se si en el mejor de los casos, pero sí en un buen caso, quienes le estiman le darán afecto, apoyo y no querrán que sufra. La enfermedad sigue un curso fatídico y esta hipotética persona enfrenta el fin de sus días. Finalmente muere. Como era de esperar la historia del vaso roto no incluye sensaciones, sentimientos ni razonamientos de este ante su final; la historia de la persona enferma, manifiestamente, sí. La realidad inerte está asociada a la insensibilidad, mientras que la realidad biológica participa ampliamente de una sensibilidad que la define.


Pero la atribución de vida o la constatación de su ausencia no se ha hecho efectiva de una vez para siempre en un lugar determinado o en una época concreta. Culturas, religiones y corrientes de pensamiento ( el animismo, la mitología mediante personificaciones, el hilozoísmo o la hipótesis Gaia por ejemplo) extendían o extienden las fronteras de lo vivo más allá de sus límites naturales. Al mismo tiempo, en un sentido opuesto, se les ha negado, y se les niega, a determinados seres vivos el valor de su vida o de algunos aspectos de ella, cosificándolos por hacer uso de ellos o por costumbre. 

 

 

"Paisaje" (Dibujo digital)
"Paisaje" (Dibujo digital)

 

 

Aunque no creo que vivamos en el mejor de los mundos posibles —en realidad me parece que el mundo contiene inmanentes soluciones de partida faltas de inteligencia y sensibilidad— creo que, a pesar de todo, en algunas circunstancias, se puede llegar a apreciar cierto equilibrio que muy bien podría no existir. Equilibrio que, en realidad, puede estar ausente debido a las situaciones de gran sufrimiento, de graves injusticias o de sinrazón que pueden afectar al individuo o a la colectividad. Sin embargo creo que estamos adaptados para estimar los casos particulares en los que se concreta dicho relativo e inestable equilibrio.

 

Charles Darwin realiza el siguiente razonamiento sobre qué prevalece en el mundo, si desgracias o dichas:

[…] podríamos preguntarnos cómo se puede explicar la disposición generalmente beneficiosa del mundo. Algunos autores se sienten realmente tan impresionados por la cantidad de sufrimiento existente en él, que dudan —al contemplar a todos los seres sensibles— de si es mayor la desgracia o la felicidad, de si el mundo en conjunto es bueno o malo. Según mi criterio, la felicidad prevalece de manera clara, aunque se trata de algo muy difícil de demostrar. Si admitimos la verdad de esta conclusión, reconoceremos que armoniza bien con los efectos que podemos esperar de la selección natural. Si todos los individuos de cualquier especie hubiesen de sufrir hasta un grado extremo, dejarían de propagarse; pero no tenemos razones para creer que esto haya ocurrido siempre, y ni siquiera a menudo. Además, otras consideraciones nos llevan a creer que, en general, todos los seres sensibles han sido formados para gozar de la felicidad.

[…] un animal puede ser inducido a seguir el rumbo más beneficioso para su especie mediante padecimientos como el dolor, el hambre, la sed o el miedo, o mediante placeres como el de la comida y la bebida y el de la propagación de su especie, etc., o por ambos medios combinados, como ocurre en el caso de la búsqueda de alimentos. Pero, si se prolonga durante mucho tiempo, cualquier tipo de dolor o sufrimiento causa depresión y reduce la capacidad de acción; no obstante, es muy apropiado para hacer que una criatura se prevenga contra cualquier mal grande o repentino. Por otra parte, las sensaciones placenteras pueden prolongarse durante mucho tiempo sin un efecto depresivo; al contrario, incitan a la totalidad del sistema a incrementar su actividad. Así es como ha podido ocurrir que la mayoría o todos los seres sensibles hayan evolucionado de ese modo por medio de la selección natural, y que las sensaciones placenteras les hayan servido de guías naturales. Lo vemos en el placer derivado del esfuerzo, a veces, incluso, de un gran esfuerzo físico o mental —en el placer que nos causan nuestras comidas diarias y, en especial, en el obtenido de la sociabilidad y del amor a nuestras familias—. La suma de esa clase de placeres, que son habituales u ocurren a menudo, proporciona a la mayoría de los seres sensibles un grado de dichas superior a las desgracias —cosa de la que apenas puedo dudar—, aunque su sufrimiento pueda a veces ser grande. [...]

Nadie discute que en el mundo hay mucho sufrimiento. Por lo que respecta al ser humano, algunos han intentado explicar esta circunstancia imaginando que contribuye a su perfeccionamiento moral. Pero el número de personas en el mundo no es nada comparado con el de los demás seres sensibles, que sufren a menudo considerablemente sin experimentar ninguna mejora moral. Para nuestra mente, un ser tan poderoso y tan lleno de conocimiento como un Dios que fue capaz de haber creado el universo es omnipotente y omnisciente, y suponer que su benevolencia no es ilimitada repugna a nuestra comprensión, pues, ¿qué ventaja podría haber en los sufrimientos de millones de animales inferiores durante un tiempo casi infinito? Este antiquísimo argumento contra la existencia de una causa primera inteligente, derivado de la existencia del sufrimiento, me parece sólido; mientras que, como acabo de señalar, la presencia de una gran cantidad de sufrimiento concuerda bien con la opinión de que todos los seres orgánicos han evolucionado mediante variación y selección natural. (Charles Darwin, Autobiografía, Editorial Laetoli, S.L. Pamplona. 2008, págs.: 79-80)

 

lunes, 6 de junio de 2022

El mundo es distinto de como lo percibimos

 

 

Pesar
"Pesar" (Pintura al óleo)

 

Nuestras percepciones tienen lugar en el contexto de representaciones mentales que recrean la realidad. Tales percepciones no son registros directos de elementos o partes de esa realidad. El mundo no es tal y como nos lo representamos. Para comprender mejor como percibimos es necesario desechar el realismo ingenuo dado "que la mente no se limita a registrar una imagen exacta del mundo, sino que crea su propio cuadro", cómo dice Irvin Rock en La percepción.


Una longitud de onda de luz visible puede causar la sensación de un color. La longitud de onda lo que hace es provocarnos la sensación de color. Lo primero se da en el espacio físico exterior y lo segundo en la mente como consecuencia de la actividad sensorial y cerebral. Por lo que, en puridad, no hay colores en la naturaleza, sino que estos son generados por nuestros cerebros tras captar la luz que penetra en nuestros ojos. Mario Bunge dice en A la caza de la realidad: "Las experiencias internas (qualia), tales como tener frío, ver azul, oír un crujido u oler menta, no son básicas sino derivadas: son procesos del sistema nervioso central, no del mundo externo".


Irvin Rock también dice en la obra ya citada:


El mundo perceptual que nosotros creamos difiere cualitativamente de las descripciones del físico por estar nuestra experiencia mediada por nuestros sentidos y hallarse construida interiormente como una representación del mundo. Percibimos así colores, sonidos, sabores y olores, percepciones que o bien carecen de significación en el mundo de la realidad física o tienen un significado diferente. Lo que nosotros percibimos como tintes de rojo, azul o verde, el físico lo describe como superficies que reflejan ondas electromagnéticas de determinadas frecuencias. A lo que nosotros experimentamos como sabores y olores refiérese el físico como a compuestos químicos. Lo que para nuestra experiencia son sonidos de variantes tonos, descríbelo el físico como objetos que vibran a diferentes frecuencias. Colores, sonidos, sabores y olores son constructos mentales, creados a partir de la estimulación sensorial. En cuanto tales, no existen fuera de la mente.



"De todas formas" (Tempera sobre papel)


Así que habría una respuesta, desde este punto de vista, a la famosa pregunta: ¿hace ruido un árbol que cae en el bosque, si no hay ninguna criatura lo bastante cerca para oírlo? La respuesta sería que la caída produciría vibraciones en el aire, pero que no habría sonido, pues un sonido es la sensación que dicho tipo de vibraciones suscitan en un ser vivo. Sin embargo, a nivel práctico, todos decimos que tal instrumento musical o tal aparato emite un sonido. Y en cuanto a las imágenes, también en la práctica, las consideramos más como estímulos externos que como sensaciones internas. Incluso ocurre que las imágenes son mayormente consideradas como el contenido de ciertos objetos o estímulos más que como sensaciones visuales subjetivas: se le llama imagen a lo que contiene una fotografía, por ejemplo, y decimos que vemos esa imagen. Por lo que los sonidos y las imágenes, pero también lo que respecta a los demás sentidos, son a la vez algo exterior a nosotros y algo que percibimos, pero es por esto último por lo que en realidad existen como tales.

 

Dice José Luis Pinillos, sobre lo que se está tratando aquí, en Principios de psicología:


El reflejo sensible de la realidad exterior no es, sin embargo, una copia pasiva o duplicado de ella. La cualidad sensible no es una propiedad de la mera existencia de las cosas, sino el resultado de su interacción con la actividad cerebral; la cualidad sensible es un fenómeno psíquico que sólo existe en el acto subjetivo. La energía radiante no es el color; los colores aparecieron en el mundo cuando esa energía comenzó a incidir sobre unos rudimentarios receptores conectados con algún tipo de organización nerviosa. En rigor, pues, la cualidad sensible es un fenómeno transistente, que emerge de la interacción de dos existentes sin ser reductible a ninguno de ellos.


Destaco, de estas palabras de José Luis Pinillos, que la interacción entre la realidad exterior y la actividad cerebral haría emerger la cualidad sensible: sin poderse reducir a ninguno de esos dos existentes. El resultado de la interacción es, como dice él mismo en otra parte, "algo que ni el cerebro ni las cosas pueden por sí solos explicar". Esto me parece muy importante.

 


Fotografía
"Ahora, ni antes ni después" (Fotografía)
 

 

Estamos más imbricados con lo que nos rodea de lo que solemos reconocer. Los alimentos sacian nuestra hambre y nos proporcionan nutrientes que pasan a formar parte de nosotros. Necesitamos el aire que nos circunda y que respiramos, procuramos que no nos falte el agua potable, etc. Cualquier ser vivo de este planeta por muy mediado que esté, como en general ocurre en el caso humano, por la cultura y la civilización tiene un íntimo ligamen con la materia y la energía propia y circundante. Y ese es el tipo de cosas que manejan nuestros sentidos. Ellos captan la luz, las vibraciones del aire o ciertas cualidades de las moléculas por ejemplo y lo hacen con la naturalidad de lo que está sumamente predispuesto a ello.

 



 

 

viernes, 13 de mayo de 2022

Sentidos, visibilidad y creaciones

 

 

Pintura digital
"Principio y fin" (Pintura digital)

 

No tendríamos acceso a lo que acontece si nos faltaran los sentidos. Ellos forman parte de nuestros cuerpos de forma consustancial. Y en nuestro cuerpo se encuentra el cerebro que regula y procesa. Asistimos a través de cada uno de los sentidos a una interpretación especializada de aspectos de la existencia con variable claridad y amplitud, incluidas las propias sensaciones corporales. Y somos parte de esa existencia, de la que participamos mediante la vivencia. En el caso de la vista se percibe la luz, mientras los otros sentidos pueden participar sinérgicamente (o atenuarse) en la apreciación de lo que acontece, y lo mismo ocurre cuando el protagonismo es de otro sentido. La naturaleza, los entornos rurales, los entornos urbanos y los ámbitos habitacionales contienen abundantísima luz, y de ahí extraemos imágenes. Ahí está la luz, vertiendo sus propiedades y portando los reflejos de lo existente, y aquí estamos nosotros, tal vez con capacidad para apreciarla en sus múltiples matices, colores y en su riqueza comunicativa. 

 

Pintura digital
"Todo lo que va más allá" (Pintura digital)


Entre lo que es accesible para el sistema visual de cualquier organismo no todo tiene la misma repercusión o significado para el que percibe. Distintas especies, además, tendrán distintas pautas visuales. Para el ser humano lo que tiene significado o repercusión puede ser, potencialmente, todo lo observable; incluyendo en todo lo observable lo que va más allá de lo que suponen las imágenes naturales y se corresponde con las imágenes artificiales. Por lo tanto, en el ser humano, sus creaciones se han constituido en parte integrante de lo que ya no puede ser sino una hibridación. El ser humano ha configurado su propia experiencia de las imágenes conjugando los aportes naturales y los culturales.

Se estima que cuando el universo tenía 380.000 o 400.000 años de existencia, en el estado denso y caliente en el que se encontraba, las partículas de materia (no la materia oscura) y las de la luz (los fotones) estaban ligadas unas a otras pues colisionaban continuamente entre sí. Entonces, se habría producido un enfriamiento y una expansión tal que permitió a las partículas dispersarse y a los fotones liberarse. ¿Se puede inferir de ello que desde ese tiempo remoto la luz interacciona con la materia de la misma manera en que lo hace hoy? Tras ese desacoplamiento habría surgido la visibilidad: visibilidad sin la presencia de seres percipientes. Visibilidad que posteriormente la vida, en cuanto encontró la vía, aprovechó con eficacia.

 

Pintura digital
"Amanecer azul verde" (Pintura digital)

 

Que la vida se adaptara a la presencia de información lumínica es una muestra de su estrecha vinculación con lo existente. Ser sensible a la luz o hacer uso de ella ha sido algo extendido en todo el árbol de la vida. Desde hace tiempo las imágenes han debido abundar en diversidad y paulatinamente se debieron ir colando en nuestros sueños. Durante el prolongado lapso de tiempo que va desde los primeros seres vivos unicelulares hasta llegar a nosotros la evolución ha dotado a multitud de criaturas de sofisticados órganos de la vista. Ese bagaje filogenético, en quienes lo tenemos o lo disfrutamos, nos ha posibilitado estar capacitados para ver desde que vinimos al mundo o, figuradamente, desde que abrimos los ojos al mundo. Aquí en la Tierra se ha evolucionado en relación con las imágenes y las imágenes mismas se han diversificado en función de esa evolución. En el caso humano, si una inteligente cautela individual y colectiva no lo mitiga, muchas de ellas, entre ellas las menos auténticas, sobreabundan y nos desbordan. Capaces de producir imágenes —cuyas significaciones son mayoritariamente válidas tan solo para nosotros— hemos explorado ampliamente esa dimensión artificial. Las imágenes naturales serían consecuencia de la luz y la materia (sin olvidar el papel básico del espacio y el tiempo) y las imágenes artificiales serían también consecuencia de lo mismo, pero además con la participación de la técnica, la evocación y la inventiva.